De espaldas al mar, mirándote de frente y esperando. Lo escucho rugir detrás de mí, un león con melena de espuma enfurecido por tanto dolor, por nosotros. Y ahí estás tú, mi unico espectador, atento como siempre has sido. Aguardo entusiasmada deseando la sorpresa que llegará sin avisar. Entonces sucede, una ola impetuosa choca contra el muro, salta y me baña de la cabeza a los pies. Una ducha salada que me limpia, arrastrando toda la tristeza y el sufrimiento a lo más profundo del mar. Y ahí estas tú, observándome con una sonrisa. Empapada me acerco a tí. Tienes los ojos vidriosos, inundados, tanto que alguna lágrima rebosa. Me lo dijiste todo sin decir nada.
jueves, 29 de octubre de 2015
Oleada
De espaldas al mar, mirándote de frente y esperando. Lo escucho rugir detrás de mí, un león con melena de espuma enfurecido por tanto dolor, por nosotros. Y ahí estás tú, mi unico espectador, atento como siempre has sido. Aguardo entusiasmada deseando la sorpresa que llegará sin avisar. Entonces sucede, una ola impetuosa choca contra el muro, salta y me baña de la cabeza a los pies. Una ducha salada que me limpia, arrastrando toda la tristeza y el sufrimiento a lo más profundo del mar. Y ahí estas tú, observándome con una sonrisa. Empapada me acerco a tí. Tienes los ojos vidriosos, inundados, tanto que alguna lágrima rebosa. Me lo dijiste todo sin decir nada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario